DECEPCIÓN- ILUSIÓN

Estoy que ardo conmigo misma. Soy una mujer de 53 años dedicados a lo que buenamente he podido hacer en la vida; resultará estúpida la expresión, pero es lo cierto. Se que esta conversación es conmigo misma (como de costumbre), pero la tengo que hacer. Siempre he querido lo mejor para los que me rodean, sean cercanos a mi o no. He trabajado por intentar conseguir un mundo mejor. En algunos momentos he creído que me comía el mundo, pero al final es el mundo quien me come a mí. Me come las entrañas de mis ideales, de mis valores, de mi todo, que puede ser de mi nada. Ya que nada soy sin el ser humano. Ese ser humano que se va desvirtuando según acontecen los movimientos sociales. En los momentos en los cuales nos encontramos en el mundo, ya no me quedan fuerzas para seguir en la lucha diaria para pisotear a los bastardos que nos quitan los pocos derechos que, presumiblemente teníamos adquiridos los obreros/as. Tengo una enfermedad que me resta fuerzas para continuar en lo cotidiano, en la labor de sobrevivir, y aún así, se que no tendré más remedio que seguir siendo el pilar de mi familia por mucho tiempo. Trabajaré hasta reventar, cotizaré (si no paso a las filas de los parados) hasta los años que se les antojen a los gobernantes de turno. Parece que viviré más años que mis antepasados, pero ¿en que condiciones, gobernantes de pacotilla? Si tengo que trabajar más años por tener una vida más longeva, es claro que la longevidad me dará un deterioro físico y sicológico. Para ello ¿me están preparando la atención pormenorizada que necesitaré a esos años? Que futuro nos espera a los pobres, a los desamparados. Y mi hija ¿qeu futuro tendrá? Es claro: trabajará en lo que pueda, cotizará muchos más años que yo, le restarán cada mes una cantidad brutal para sostener el estado de bienestar ¿de queeee? y tendrá que cuidar de su anciana madre que estará postrada en… ¿en donde? Esto es el estado de bienestar que está llegando, aquel que nunca tuvimos pero veíamos rayos de luz creyendo que algún día llegaría. Bueno, en medio de las tinieblas que veo -y no es por la hora que es y tener sueño- me rio del mundo (vulgarísmo o vulgaridad) ya que a la vez soy feliz por el amor que me rodea, por las amistades que tengo y disfruto de ello. Si lo analizo no estoy tan mal, tengo dos de los más preciados tesoros, una de las moyores suertes actuales: trabajo, y un sendero que seguir: el trazado de una vida dedicada a dar y recibir cariño y amistad del ser humano. De eso estoy sobrá¡¡¡ A veces me falta la ilusión, ahora estoy que se me desborda por cada poro de mi piel. No, no es felicidad, es ilusión. A ciertos años lo de Juventud divino tesoro no vale, por lo que nos hace feliz “ilusión divino tesoro”. Nunca lo sabrá, pero en esto como en otras cosas se lo debo a L.V.S.A.

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